Mediados de 2017. Un fuerte dolor en la cadera le imposibilita hacer lo que más le despeja, salir a correr. El dolor se hace cada vez más intenso, ya no sólo no puede correr, sino que jugar en el parque con su hija, subir la escalera, estar tumbado en la cama o el trabajo en la bodega, le generan un malestar grande.

La preocupación aumenta y tras muchas pruebas le diagnostican artrosis de cadera, “no puedes volver a correr”, le dicen. Toni, preocupado, y con muchas ganas de revertir la situación, se pone en contacto con nosotros en noviembre de 2018.

Su hija es lo que más le preocupa, quiere poder ir al parque y saltar sin problema; lo que para él es sólo una valla para su hija es un gran muro. Pero desde hacia tiempo parecía que la valla se había convertido en el muro del que su hija tanto hablaba; quería poder sentarse en el suelo a jugar sin ningún dolor, en definitiva, quería volver a sentirse él.

Objetivo claro: “Quiero que remita el dolor de la cadera y ojalá pueda volver a trotar”.

 

Como la cata de un buen vino: “Esto es una pasada”

En los ojos de Toni se podía leer: «Estoy dispuesto a lo que sea para volver a ser mí mejor yo», y esos ojos no mentían. Dos sesiones a la semana, una juntos y otra por su cuenta, poquito a poco, con constancia y mucha confianza, han hecho que Toni vuelva a sonreír.

Empezamos por la base de todo, por la planta de los pies. “Es una pasada” repetía cada vez que hacía algo que le recordaba a cuando estaba bien, el cuerpo tiene memoria, y Toni lo ha experimentado.

Conocer la pisada, controlar la planta, sentirse fuerte… son ingredientes básicos para que Toni pudiera recuperar su funcionalidad poco a poco, todo ello acompañado de la ganancia de movilidad de cadera y fuerza en la parte posterior del cuerpo.

Nada de lo que ocurre aparece solo, detrás de todo esto hubo un camino largo que hemos ido recorriendo juntos.

Me siento fuerte, me siento vivo”

Toni se toca la pierna y dice “mira, Lucía, esto es increíble, hacía años que no estaba así”, y es verdad, cuando se trabaja, se obtienen resultados, y el premio de Toni, tras diez meses de trabajo, es VOLVER A CORRER.

Toni: Lucía, me siento vivo.

Lucía: Eres la persona más viva que conozco, y esa viveza te ha hecho llegar hasta aquí.

Toni está en una parte importante de la carrera de la vida, ya hemos empezado a subir la cuesta, hemos entrado en ese estado de «flow» donde las piernas van solas. Sólo queda seguir; la cima está cerca.

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Lucía Ramírez

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Víctor Jiménez


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