Siempre empiezo las Historias Personales dramatizando un poco. Y a veces pienso que me paso de la raya, hasta que escucho los testimonios de Burguis o Diego y me doy cuenta de que realmente se sienten así. Sin embargo, en la Historia de hoy cambio un poco de tercio. Os voy a contar la experiencia de una pareja normal, con niveles de fitness normales, con un trabajo normal, y en definitiva con una vida normal. Javier y Valentina se convierten justo hoy, 1 de marzo de 2018 (mientras escribo estas líneas), en mis clientes más longevos: 920 días. Casi tres años de Fitness Coaching.

Wedding Fit, «Buyarenge», y un importante evento nupcial

En pleno desarrollo de la empresa que arrancamos en verano de 2015, a Valentina y Javi les llegó un test de Google, a través de un amigo mío, en el cual tenían que responder a una serie de preguntas sobre sus motivaciones de cara a una «potencial» puesta en forma para la boda; al verano siguiente se casaban. Como la empresa estaba aún en desarrollo y la metodología no era clara, previo permiso a mis tres socios, empecé a trabajar con la pareja un 25 de agosto de 2015. Dos objetivos claros en mente: ella, reducir la grasa corporal y marcar un buen «Buyate» (como llamamos cariñosamente a la estructura a la que da forma su glúteo mayor), y él, con algo más de experiencia previa a nivel deportivo, ponerse fuerte, ensanchar ligeramente, y tener una rutina de entrenamiento. Con la boda como excusa, comenzaron su particular historia de amor con el fitness.

Retos, retos y más retos

Me han visto crecer como profesional. Mal indicativo sería que en estos tres años no hubiese aprendido nada ni hubiese cambiado mi metodología. 920 días dan para mucho: HIIT, calistenia, el shooting fotográfico para la web, halterofilia, mediciones de «pellejos», carreras (no fallan a la San Silvestre y a dos o tres citas de running más en otoño, incluida la carrera canina con su súper perra Trufa), y un largo etcétera. En cada sesión me preguntan si éste es el bloque más duro que han hecho jamás (foto de abajo); se superan poco a poco (como la gente normal) y yo intento ponerles el listón un poco más arriba cada vez, de tal forma que perciben que la dureza es máxima. Y de retos, a retos. El próximo, la Farinato Family Race de Madrid.

Intrusismo laboral

Con ellos me he permitido el lujo de utilizarlos de «cobayas» (ellos lo saben), y hemos ido «probando» nuevas estrategias a lo largo del proceso. Las pautas alimentarias (¡al loro! un Fitness Coach hablando de un campo que no es el suyo) o la metodología Elements. Quieren soluciones, y yo me preocupo por formarme (en mi tiempo de I+D+i) para dárselas. ¿El intrusismo? Mejor lo dejamos para otros foros. Al final de todo el resultado es su felicidad: Valentina ha conseguido mantener una dinámica de tres sesiones semanales y construir un six-pack de acero (que todavía falta pulir para que reluzca), y Javi ha logrado alcanzar un nivel que le permite disfrutar de tres-cuatro sesiones de fitness, el partido semanal de fútbol, y las clases y partidos de pádel; todo ello sin morir en el intento.

¿Normalidad o excelencia?

Como decía al principio, aparentan ser una pareja normal. Pero tres años dan para mucho y uno acaba conociendo profundamente la esencia de las personas con las que trabaja día a día. La temporada pasada hicieron más del 98% de las sesiones que tenían programadas (147 de 149). Han bajado más de una vez (y más de dos) enfermos a entrenar. Para ella, las «cosas de chicas» no son un impedimento, aunque se pase la hora maldiciendo mi contratación por no estar tumbada en ese momento en el sofá. Trabajan incansablemente con ambición por mejorar a nivel profesional, cada uno en su sector. No han contrariado absolutamente nada de lo que les he prescrito en este tiempo, aunque lo hayan podido cuestionar. Y más allá de su gran profesionalidad, el cachondeo SIEMPRE está presente en nuestras sesiones.

“Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia es sólo el hábito de buscarla día a día”. Sin ruido. Sin sobresaltos. Sin prisa, pero sin pausa. Y eso SON Javier y Valentina, aparentemente normales, profundamente EXCELENTES.

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