Más de 1000 millones de personas adultas tienen sobrepeso y al menos 300 millones, obesidad. Cada vez sabemos más sobre cómo tratarla, pero los obesos siguen creciendo en número. ¿Qué estamos haciendo mal entonces? El tejido adiposo (la grasa acumulada) no sólo juega un papel estructural; no son “bichitos” que se acoplan a nuestro cuerpo y que se quedan a vivir para luego echarlos como si de intrusos se tratara. Cuando ese tejido graso forma parte importante de nuestro organismo, afecta a nuestro sistema energético, hormonal e inmunológico .

Desde que las personas realizan actividad física de forma estructurada se ha buscado combatir el exceso de grasa con ejercicio aeróbico (correr, nadar, pedalear en bicicleta estática, etc., a baja intensidad y durante más de 30 minutos), creyendo que al estar más tiempo realizando actividad, más energía quemo, y por lo tanto más calorías pierdo. Nada más lejos de la realidad, y es que además de que gastamos energía a lo largo del día en otras muchas cosas que no tienen que ver con ese rato en el que hacemos ejercicio, la actividad aeróbica secreta mayor cantidad de una serie de hormonas, como la aromatasa y leptina, que en personas con obesidad favorecen la acumulación de más grasa. Y, ¿qué alternativa hay a realizar ejercicio aeróbico? Una de las mejores, la alta intensidad (HIIT).

¿Por qué puede ser el HIIT la píldora mágica para adelgazar?

1. Entrenando de esta forma no sólo conseguimos quemar grasas durante la propia sesión, sino que aumentamos el músculo, elevando con ello el metabolismo basal (la grasa que los “bichitos” comen cuando, por ejemplo, estamos parados sin hacer nada)

2. Desequilibramos tanto al organismo que en las horas posteriores se vuelve “loco” a nivel hormonal, favoreciendo el seguir eliminando grasa tras el entrenamiento

3. Al ser actividades más variadas, resultan más divertidas y además permiten conseguir resultados en menos tiempo (30’ por sesión o incluso menos) y en tan sólo 2-3 meses

Pero, ¿y cómo hago para perder grasa?

– Utilizando ejercicios que impliquen al cuerpo de forma global

– Realizando esos ejercicios de forma intervalada (alternando esfuerzos y descansos muy cortos) o, si no son de intensidad muy alta, agrupándolos de forma conjunta y realizando un descanso más largo al acabar, similar al tiempo que he estado trabajando

¿Me puedo poner desde ya a hacer HIIT?

¡NO! Necesitas un trabajo previo de acondicionamiento neuro-muscular que pueda soportar las intensidades de trabajo propias de este entrenamiento. Y además, debes tener mucho cuidado si tienes algún tipo de lesión músculo-esquelética, artritis, diabetes descontrolada o riesgo cardiovascular.

¿Aún no te convence el HIIT? ¡En este vídeo te cuento propuestas prácticas para que lo pruebes!

 

REFERENCIAS

1. Heredia Elvar, J.R., Peña García-Orea, G., Mata, F., Isidro Donate, F., Fernández, C.M., López, I., Reguillo Moreno, C.J. et al. (2014). Nuevo paradigma para la selección de los ejercicios de fuerza en programas de acondicionamiento físico para la salud. PubliCe Standard.

2. Martín Rivera, F. (2016). HIIT: Aplicaciones prácticas. Valencia: en línea.

3. Muñiz, Ana. ¿Crees que el tejido adiposo es sólo un almacén de energía?. Me gusta estar bien [en línea]. Febrero de 2016, [fecha de consulta: 3 de junio de 2016]. Disponible en <http://megustaestarbien.com/2016/05/23/crees-que-el-tejido-adiposo-es-solo-un-almacen-de-energia/>

4. Roig, J.L. et al. (2009). Planteamientos actuales ante el sobrepeso/obesidad desde la perspectiva de los especialistas en ejercicio físico y salud. PubliCe Standard.

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